miércoles, 3 de diciembre de 2008

HOGAR

Hogar sin insectos.

¿Quieres no volver a ver por casa esas molestas cucarachas?. Coloca estratégicamente unas cuantas hojas de lechuga impregnadas con levadura. Si son las hormigas las que te visitan, coloca en un papel de aluminio unas cuantas rodajas de limón rebozadas en harina y pon al lado un recipiente con agua (el resultado es excelente si lo colocas cerca del hormiguero).

Plata picada.

Con el tiempo, a los objetos de plata les suelen salir unas manchitas negras que les afean mucho. Intenta hacerlas desaparecer frotándo con un poco de dentífrico blanco, o con bicarbonato, y un cepillo de dientes de cerdas suaves. Aclara, seca y admira el resultado.

Sartén antiadherente.

Conseguirás que no pegue todo lo que frias en ella si tuestas previamente un puñado de sal sobre su fondo. Luego la retiras y la frotas uniformemente con un diente de ajo.

Chicles pegados a la ropa.

Si tu hijo llega a casa con un chicle pegado a la ropa, y no sale con nada. No te desesperes. Coge la prenda, métela en una bolsa de plástico, ciérrala bien y déjala una hora en el congelador. Conseguirás quitarlo sin esfuerzo.

Zapatos de charol.

Para recuperar el brillo y el lustre debes frotarlos con un algodón empapado en leche y pasarles luego un paño seco. Igualmente puedes limpiar los bolsos de este material.

Hogar perfumado.

Impregna las bombillas de todas las lámparas, así como los bajos de las cortinas con tu perfume favorito. Al encender la luz, el calor hará que la bombilla desprenda el olor; lo mismo ocurrirá al correr el aire y mover los visillos.

Sillas de rejilla.

Estas sillas tienen el inconveniente de que al envejecer, la rejilla se vuelve gris y se deforma. Para devolverle su antiguo y terso aspecto lávala con agua fría a la que hayas añadido un puñadito de sal; aclara rápidamente y déjala secar al sol o cerca de una fuente de calor. La rejilla se recuperará totalmente.

Flores duraderas.

Prueba a echar en el agua del jarrón una cucharadita de sal, otra de azúcar y dos o tres gotas de lejía. Te maravillará el resultado.

Guardar las alfombras.

Antes de retirarlas en verano, primero pásales bien el aspirador y luego extiende sobre ellas papel de periódico. Pon encima, diseminadas, algunas bolitas de naftalina y un poco de hierbas aromáticas o cáscaras de membrillo. Enrróllalas cuidadosamente y átalas fuerte con una cuerda. Las polillas nada tendrán que hacer con ellas y mantendrán, además, un buen olor.

Un perfecto desatascador.

Los posos de café son excelentes para arrastrar los restos de comida que se hayan ido acumulando en las tuberías del fregadero. Echalos por ellas de vez en cuando y prevendrás con ello los atascos.

Cuidados del marfil.

Los objetos de marfil se mantienen perfectamente limpios si los frotamos con un cepillo de cerdas suaves, impregnado en agua y unas gotas de trementina o agua oxigenada. Después de aclararlos conviene secarlos al aire. Si lo que deseas es blanquearlos, deja durante un rato las piezas en remojo en un cacharro con leche y, luego, pásales un trapo empapado antes en agua oxigenada.

Gafas limpias.

Si deseas que los cristales de tus gafas queden realmente limpios y con brillo, frótalos muy suavemente con un poco de ceniza de un cigarrillo y un trozo de papel de periódico.

Conservación de tus discos.

Para prolongar la vida de tus discos, pásales de vez en cuando un paño ligeramente humedecido en una mezcla hecha a partes iguales de agua y alcohol de 70 grados.

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