miércoles, 3 de diciembre de 2008

BRONCEADO

Tomar el sol sin riesgos.

Antes de tumbarte a tomar el sol, dúchate con agua dulce. Las gotas de agua de mar actúan como pequéñas lupas y pueden provocar unas quemaduras importantes sobre tú piel.

Conservar el bronceado.

Si quieres prolongar el bronceado, lávate la cara con una infusión de té bien fuerte. Pero, como es astringente, no olvides nutrir la piel después con crema o leche hidratante.

Manchas solares.

Ciertas manchas pueden mejorar si aplicas diariamente, por toda la zona afectada, un algodón fino empapado en una infusión de perejil. El zumo de limón también las aclara muy bien.

Zanahorias bronceadoras.

Adquirir un bonito bronceado es fácil si tomas antes de ir a la playa o a la piscina un zumo de zanahorias. O mejor, si un mes antes de las vacaciones estivales haces este mismo tratamiento, pero a diario.

Intensificar el bronceado.

Si quieres conseguir un bronceado aún más intenso, después de exponerte a los rayos solares, de forma natural, aplícate un bronceador sin sol. Acentuarás más el color.

Bronceado intenso.

Si quieres lograr un bronceado más intenso, unos 10 días antes de tu primer baño de sol, hazte un peeling corporal. Las cremas exfoliantes de cuerpo retiran de la superficie de la piel las células muertas.

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